Vive Mejor
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Por: Flor Villalva
Vive Mejor
México
8va. Edición
15 de Marzo 2008
Desplazando su análisis a otros planos, Robertson plantea que, en los estudiantes de nivel intelectual
medio o alto, la relación entre su capacidad para escuchar y sus calificaciones parece ser más estrecha
que la existente entre el coeficiente intelectual del individuo y las calificaciones, es decir, que
estudiantes con mayor coeficiente de inteligencia obtienen peores resultados que otros con un
coeficiente inferior, pero que saben escuchar.

"Lo que sucede en la comunidad académica se repite en el mundo de los negocios. Los individuos que
han alcanzado el máximo nivel en su profesión son típicamente los que mejor saben escuchar."

La razón principal que parece explicar esto es que, las personas que saben escuchar poseen una gama
de intereses mucho más amplia que las que no tienen esta habilidad, lo que les permite, entre otras
cosas, comprender mejor a los demás y, con esto, poder ejercer una mayor influencia sobre otros.

Otras ventajas de saber escuchar son: reducir situaciones potenciales de conflicto al lograr una mayor
comprensión en las relaciones interpersonales; ahorro de tiempo y de energías, al evitar aclaraciones
por "malos entendidos"; mayores niveles de productividad, al lograr un clima laboral de mayor
satisfacción.

Robertson lleva su análisis a la vida matrimonial y familiar informando algo muy interesante, cuando
plantea que "... más del 90% de los ejecutivos y profesionales que asisten a nuestros cursos para saber
escuchar se muestran más interesados por mejorar la comunicación en su casa que en el trabajo."

La fundamentación de esto es que en el matrimonio, la capacidad para discutir las discrepancias es el
principal indicador de una relación fructífera. Saber discutir los problemas requiere saber escuchar.
Según estadísticas, el problema número uno que citan las parejas como motivo de divorcio son las
malas comunicaciones, por no saber escucharse adecuadamente.

En sus investigaciones para formular su teoría y enfoques sobre la Inteligencia Emocional, D. Goleman
identificó el arte de saber escuchar entre las principales habilidades de las personas con altos niveles
de inteligencia emocional. La considera como la primera de las aptitudes que determinan el manejo de
las relaciones, lo que posibilita comprender a los demás, en lo que se incluye percibir sentimientos y
perspectivas ajenas e interesarse activamente por sus preocupaciones.
¿Qué tan bien escuchas?
Son muy diversos los beneficios que los especialistas han identificado de saber
escuchar. Según Robertson:
"... las personas que muestran mayor interés, son los más interesantes, los
mejores interlocutores y quienes obtienen mas éxito en la vida. La gente que no
sabe escuchar suele poseer un ámbito de intereses muy limitado y, con frecuencia,
reduce las posibilidades de su desarrollo profesional y su capacidad de
satisfacción personal. Si se interesa en los temas que interesan a aquellos con los
que dialoga, extraerá al menos tres ventajas..."
En nuestro trabajo constantemente tenemos que escuchar. Si escuchamos con atención a nuestros clientes
podemos resolver más rápidamente el problema, podemos empatizar con mas facilidad y evitamos que el
cliente tenga que repetirnos una y otra vez lo que necesita. Pero no sólo en el trabajo el saber escuchar nos
da beneficios. Si también escuchamos en el resto de nuestras actividades, podemos darnos cuenta de
muchas cosas.
La primera ventaja que identifica Robertson cuando se sabe escuchar es que eleva la autoestima de la
persona que habla. Lo que la gente dice es importante para ellos aunque no lo sea para ti. Al escucharla
con atención, le estás expresando que es importante para ti, que tiene determinado valor lo que está
diciendo. Con esto, al mismo tiempo que genera un clima positivo para la comunicación y las relaciones
interpersonales, estás contribuyendo a que la otra persona te trate con idéntico respeto y consideración.

La segunda ventaja es que podrás ampliar tu vocabulario indirectamente. Varios estudios han
demostrado que los individuos que tienen más éxito, independientemente de su ocupación, son los que
cuentan con un vocabulario más amplio. Los adultos con una educación media poseen un vocabulario
de aproximadamente 2.000 palabras y utilizan sólo 400 en el 80% de sus conversaciones. Las
personas de éxito emplean unas cien palabras más en su vocabulario de trabajo.
Una razón por la que estas personas alcanzan mayor éxito es que
disponen de más opciones para solucionar problemas. El hombre
piensa en forma de categorías que se definen mediante las
palabras. Cuanto más amplio es el vocabulario, mayor es la
capacidad de que disponen las categorías del pensamiento para
proporcionar mecanismos con los cuales identificar y resolver los
problemas. Los medios más efectivos para ampliar el vocabulario
y, por tanto, para tener una mayor variedad de opciones, son la
lectura y la atención del que habla.
La tercera ventaja es que, quienes saben escuchar con atención, aprenden de forma indirecta. Todos
somos expertos o conocedores en algún área en la que los demás pueden no ser tan conocedores.
Quien sabe escuchar atentamente descubre y se beneficia no sólo del estilo de los demás, sino también
del contenido de sus mensajes.
Las personas dotadas de esta aptitud, según Goleman:

  • Están atentos a las pistas emocionales.
  • Muestran sensibilidad hacia los puntos de vista de otros y los
    comprenden.
  • Brindan ayuda basada en la comprensión de las
    necesidades y sentimientos de los demás.
Sin esto, es difícil que alguien que dirige obtenga el máximo de sus colaboradores. En sus relaciones
con los clientes, cuando estás desesperado por hacer una venta no escuchas con la misma atención.
"En cuestión de ventas no hay nada mejor que, cuando alguien objeta algo, poder decirle: Tiene usted
toda la razón, deberíamos tenerlo en cuenta. Si puedes escuchar y simpatizar con su punto de vista, todo
sale mucho mejor", le relató a Goleman, un ejecutivo exitoso.