Vive Mejor
México
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3era. Edición
30 de Diciembre 2007
Hay momentos en la vida en que el coraje se va acumulando y explota como una ráfaga de disparos y
balas perdidas que pueden dejar a heridas sentimentalmente en las personas. Hay momentos en que, las
presiones de la universidad, nuestras situaciones personales, la familia, las amistades, esto, aquello, lo
otro, etc., van acumulando tanta tensión, que en ocasiones en el momento menos oportuno hemos llegado
a explotar.

Si quieres darte cuenta las consecuencias que puede ocasionar una explosión de este tipo, haz este
ejercicio:

1.    Toma una hoja de papel cualquiera
2.    Arrúgala con todas tus fuerzas, como si estuvieras muy enojado
3.    Ahora extiéndela y trata de dejarla como la habías dejado antes

Por supuesto que la hoja nunca va a quedar igual… Por mas que tratemos de extenderlo, plancharlo,
dejarlo debajo del colchón siempre quedarán en la hoja los pliegues que ocasionaron el arrugarla.
¿Que sucede si no aprendemos a manejar el coraje?
(Segunda parte)
El corazón de las personas es como esa hoja de papel, lo que
ocasionamos y decimos cuando estamos enojados, dejará
marcas tan difíciles de quitar como los pliegues de ese papel.

Alguien dijo alguna vez: Habla cuando tus palabras sean tan
suaves como el silencio. Por impulso, no nos controlamos y sin
pensar, arrojamos en la cara del otro palabras llenas de odio o
rencor y luego cuando pensamos en ello nos arrepentimos. Pero
no podemos dar marcha atrás,  no podemos borrar lo que quedó
grabado en el otro.
Por eso es conveniente respirar, pensar antes de hablar cuando estamos enojados. Es mejor
tomarnos un pequeño momento que nos devuelva la paz que tanto necesitamos. El coraje puede
ocasionar daños irreversibles.

En nuestro tipo de trabajo, en donde todos los días tenemos la posibilidad de enojarnos, es muy
importante que trates de no tomarte las cosas personales. Trata de pensar que el coraje que
sientes solo te daña a ti y a tu organismo. Piensa que no vale la pena que por un coraje pierdas tu
trabajo, llegues a tu casa ocasionando problemas, te enfermes, etc.

Cuando te empieces a enojar, piensa en ti, respira profundo  y confía en que ese pequeño
momento de frustración y coraje pasará y es mejor que pase a que se quede en ti.
Por: Flor Villalva
Fuente: http://www.crecimiento-y-bienestar-emocional.com