3era. Edición
30 de Diciembre 2007
México
© Queda expresamente prohibida la republicación, parcial o total, de todos los contenidos de TPNEWS.
¿Te consideras optimista o pesimista?

El optimismo es una actitud basada en la manera de percibir y evaluar una situación y sus probables
resultados. El pesimismo también.
Generalmente, aprendemos cualquiera de las dos actitudes desde niños.
Lo hacemos viendo la forma de ser de nuestros padres y de otras personas importantes para nosotros.
Y escuchando sus comentarios ante cualquier problema.

Más adelante, nuestras propias experiencias refuerzan o debilitan esa actitud aprendida.

El optimismo nos ayuda a salir adelante en la vida, a resolver mejor nuestros problemas y a disminuir el
sufrimiento.
El pesimismo nos limita, nos impide ver con claridad y objetividad el problema y su solución, aumenta el
estrés y la preocupación y fácilmente se lo transmitimos a la gente que nos rodea.

No importa, cuál de las dos actitudes aprendimos siendo niños. Una vez que somos adultos, ambas son
una elección personal. Nadie puede obligarnos a ser optimistas, ni nadie puede impedirlo, mas que
nosotros mismos. Mantenemos el pesimismo, con nuestra forma de pensar y de ver las cosas.

Si aprendimos a ser pesimistas, podemos aprender a ser optimistas.
Optimismo o pesimismo,
una actitud ante la vida.
"El optimista ve de la rosa, la rosa y el pesimista la espina".
Kahlil Gibran (Poeta, pintor, novelista y ensayista libanés).
Si queremos desarrollar una actitud optimista, necesitamos primero reconocer nuestra
forma de pensar, aceptarla y aceptar todo aquello que debemos cambiar.
¿Qué significa ser optimista?
Tener la tranquilidad suficiente para analizar detalladamente el problema y las posibles soluciones.
Tener mayores probabilidades de tener éxito en aquello que hacemos, porque tenemos una actitud
abierta, mayor perseverancia y mejor autoestima.
Nos permite buscar nuevas opciones, cuando no obtenemos buenos resultados con lo que estamos
haciendo.
Favorece nuestras relaciones familiares, sociales y de trabajo.
Disminuye el estrés y mejora nuestra salud.
Nos permite disfrutar de la vida.
¿Cuáles son las ventajas de ser optimista?
Enfócate en lo que si puedes hacer, para resolver o mejorar la situación.
Acepta que las cosas no siempre van a ser como tú quieres, pero no por eso tienen que ser malas.
No reacciones inmediatamente ante una situación.
Haz un alto, analiza la situación y busca por lo menos, tres alternativas. Siempre las hay, no las
descartes de antemano, guiado por tu pesimismo.
Todos los días al despertarte y antes de dormir, piensa en algo bueno que tienes, que te sucedió o
que hiciste.  No tienen que ser grandes cosas. La vida diaria está formada por momentos y por la
suma de una gran cantidad, de pequeñas situaciones.
Cuando te quejes, te sientas víctima o con mala suerte, piensa en toda la gente que está mucho
peor. Esto no significa conformarte, significa reconocer una realidad.
La respuesta ante la pregunta de ¿Por qué a mí?, es ¿Por qué a ti no, si todo mundo tiene
problemas y momentos de dolor?
No permitas que pensamientos como: "yo soy así", "a mi edad ya no se puede cambiar", etc., te
limiten. Siempre se puede cambiar, pero necesitamos esforzarnos para lograrlo.
Si tú decides no hacerlo, estás decidiendo tener una vida menos satisfactoria.
Reconoce tus errores y acepta que todos los cometemos.
Las únicas personas que no se equivocan, son aquellas que nunca hacen nada.
No te regañes por ellos, ni los utilices para comprobar, que a ti siempre te sale todo mal.
Utiliza los errores para aprender de ellos.
Piensa que las dificultades nos enseñan y fortalecen, preparándonos para enfrentar mejor, evitar o
resolver futuros problemas.
¿Qué hacer?
Por: Flor Villalva
Fuente: crecimiento-y-bienestar-emocional.com
Algunas de las ventajas son:

Al separar las partes positivas de las negativas, nos damos
cuenta de que no todo está mal.
Esto influye en nuestro estado de ánimo y nos ayuda a darle al
problema una dimensión más adecuada.
Cuando confiamos en que los resultados van a ser positivos, el
esfuerzo que necesitamos hacer, vale la pena.
Al reconocer nuestra responsabilidad, nos sentimos en control.
Esto fortalece nuestra autoestima y nos ayuda a mantenernos
motivados.
Ante una situación negativa, busca los aspectos positivos.
Siempre los hay.
Pregúntate, cómo puedes aumentarlos.
Analiza los aspectos negativos y separa los importantes de
los que no lo son.
No es igual no tener para comer, que no tener para comer en
un restaurante o el pastel que me gusta.
No es lo mismo, perder una relación por muerte, que por una
discusión que podemos tratar de arreglar, cuando impedimos
que nuestro falso orgullo intervenga.
No te quedes atrapado en lo malo que está sucediendo o
que crees que va a suceder.
Lee y escucha a la gente que habla sobre motivación y
optimismo. Pero recuerda que la información es sólo el
primer paso.
Necesitamos cambiar nuestros pensamientos y conductas.
Actúa, aunque te de miedo.
Valiente no es aquel que nunca tiene miedo, ese es
inconsciente. Valiente es el que actúa a pesar del miedo.
Juega, ríete y desarrolla tu sentido del humor.
Aprende a reírte de ti mismo.